G20 Rusia


Una de las últimas cosas en las que trabajé en el Foro UBUNTU fue la elaboración del posicionamiento de la sociedad civil en materia económica y reformas de la arquitectura financiera internacional. Un tema complicado para trabajar –más cuando uno no es economista- pero muy interesante. El documento resultante lo traducimos al catalán y castellano pero nunca salió a la luz de la opinión pública –pese a que era el objetivo prioritario- por razones varias. Sin embargo, se hizo una gran difusión a nivel internacional de unas propuestas estructuradas en varios apartados que se presentaron en la reunión de los ministros de finanzas del pasado mes de junio/julio en Moscú.

putin

Todo esto viene a cuento por la reciente celebración de una nueva Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de los países del G20 en San Petersburgo (Rusia) en medio de un contexto internacional bastante “peliagudo”.

Por un lado tenemos la decisión del Presidente Obama de bombardear Siria debido al supuesto uso de armas químicas contra población civil por parte del régimen de Al Assad el pasado 21 de agosto y que se está discutiendo en el Congreso de los EUA para autorizar o no el ataque (ayer se aceptó una propuesta conjunta entre Rusia y EUA para la entrega de las armas químicas en posesión de Siria a las Naciones Unidas); por otro lado encontramos la oposición del gobierno ruso a la decisión de bombardear Siria –teniendo en cuenta que Rusia es el principal proveedor de armas al gobierno sirio- junto con el silencio Chino al respecto y la negativa de los dos gobiernos a una resolución dentro del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas; continuamos con un grupo de estados de la UE –encabezados por España y Francia- inmersos en una grave crisis económica y social y que apoyan el bombardeo; finalmente estamos ante un “peculiar” contexto económico en el cual los gobiernos de la eurozona atisban los primeros indicios de recuperación –según palabras del presidente del BCE Mario Draghi son “brotes muy, muy verdes”-, se prevé el final del “dinero fácil” en los EUA con un cambio en la política económica de la Reserva Federal (lo que se conoce como Quantitative Easing), los países y regiones emergentes (India, Turquía, Vietnam, Indonesia, Brasil, etc.) están sufriendo una profunda desaceleración de sus economías que, junto a la previsible decisión de la Reserva Federal de los EUA de subir los tipos de interés, está generando una apreciación del dólar (o depreciación de las monedas locales según se mire) que conlleva una fuga de capitales y un aumento de los costes a pagar por parte de muchos inversores locales con créditos en dólares; y, finalmente, la política continúa estancada en un modelo que la castiga duramente la población y donde la desigualdad y el desempleo continúan a niveles altísimos.

Bajo todo este cúmulo de sucesos, en San Petersburgo se acordó una decisión con un gran valor simbólico y de gran importancia que la sociedad civil internacional y otros actores llevan reclamando desde hace años. Estamos hablando de la firma de un acuerdo para el intercambio automático de información entre países para poner fin a los beneficios fiscales que grandes empresas tienen al ubicar sus filiales en paraísos fiscales como Delaware, las Islas Caimán o Ámsterdam.

Sin embargo, y tal y como apunta el comunicado de prensa del Global Financial Integrity, el acuerdo es sólo firmado por los países del G20 y no por el resto de países del mundo. A pesar que es en los países como Reino Unido o EUA donde se ubican las principales empresas para no pagar impuestos (Delaware, Jersey, la City, etc.), otros países deben también ser incluidos. Por supuesto, esta negociación debería ser en el marco de las Naciones Unidas y ello complica las cosas –por alguna razón se le da tanta importancia al G20. Finalmente en la declaración no se hace mención a una cuestión importante, como es la propiedad real de las empresas en estas legislaciones. Éste es uno de los mayores desafíos a día de hoy por la cantidad y nombres que saldrían a la luz.

La presión de la sociedad civil continúa dando sus frutos poco a poco. No olvidemos –sin ánimo de ser negativo- el contexto económico en el cual los países están sedientos de recursos.

El cierre de los paraísos fiscales y todas las ramificaciones a su alrededor –innombrables- sería uno de los mayores cambios estructurales en el actual sistema y por el que creo que vale la pena luchar.

Nan

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About Hernán Cortés Saenz

Nacido un frío diciembre de 1982 en Barcelona, hijo de padre colombiano y madre catalana, mi nombre es Hernán. Resido en un pequeño pueblo de la Costa Daurada con un encanto espectacular y a orillas del Mare Nostrum. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Autònoma de Barcelona, y estoy especializado en Relaciones Internacionales, cursando un Doctorado sobre la materia. He trabajado como Policy & Executive Officer en UBUNTU - Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil analizando temas relacionados con el sector financiero, alimentación, gobernanza mundial y desarrollo. Actualmente estoy en Nueva York (EUA) como investigador asociado con la Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia y la Friedrich-Ebert-Stiftung investigando sobre las protestas globales acontecidas como respuesta a la crisis y las medidas de austeridad.

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