Del Paraíso al Desarrollo


* Artículo publicado en el blog “Idees emergents” de Innovación para el Desarrollo Social

JFKEn uno de sus discursos más famosos, John Fitzgerald Kennedy miraba a los ojos de la ciudadanía declarando: “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país”. Pues bien, si tomamos en consideración los evasores de impuestos que sacan partido de los paraísos fiscales, vemos que la mencionada frase acabaría con un “Pregúntate qué puedes no hacer tú por tu país”. La respuesta sería no pagar impuestos, y eludir las responsabilidades que como ciudadano se derivan de beneficiarse de los servicios públicos –carreteras, hospitales, seguridad, etc.- que el estado provee y que, no lo olvidemos, entre todos financiamos vía impuestos.

Ahora imaginemos por un segundo que un ciudadano europeo decidiese que sus impuestos los pagase un buzón ubicado en un lugar remoto –o no tan remoto. Estúpido, ¿verdad? Añadámosle ahora que el buzón sirviese para guardar todos los ingresos generados por este ciudadano y que “su” buzón no pagara ni un céntimo de impuestos. Ahora nos parecería injusto. Eso es lo que sucede por ejemplo en la Ugland House de las Islas Caimán que alberga 18.857 compañías en una dirección o en Delaware.

Son precisamente estos dos epítetos los que mejor definen la sensación que genera la temática de los paraísos fiscales a todos aquellos que, como yo, estamos o trabajando o interesados en esta temática que, por un lado, provoca una de las mayores distorsiones económicas, sociales y políticas jamás conocidas y que, por otro lado, es uno de los causantes de la actual crisis económica y financiera.

Sin embargo, hay otra cuestión que desde hace un tiempo despierta el interés de académicos, ONG, políticos y personalidades varias. Se trata de los recursos que generaría la tasación efectiva de toda la riqueza acumulada en estos territorios “fuera de la ley” y que, según un estudio de la Tax Justice Network, rondarían sobre los 30 billones de dólares. Billones con “b”, lo que equivale a añadir 12 zeros al número 30, es decir, el equivalente al tamaño de la economía de los EUA y de Japón juntas; o 30 veces la del estado español. En un momento de profunda crisis de recursos para las economías desarrolladas, el dinero que recaudaría el gravar esta cantidad serviría para corregir sin muchos problemas la mayoría de décimas que corroen los actuales déficits públicos. Esto, junto a la publicación de listas de evasores donde se incluyen príncipes, aristócratas, políticos, famosos, etc., está despertando un gran interés sobre esta temática en los representantes políticos que ven, a su vez, como la ciudadanía empieza a hartarse de ser ella la que realmente “hace algo por su país”.

Toda esta cuestión también tienen una gran repercusión en el ámbito de la cooperación internacional al desarrollo y, concretamente, en los fondos que se dedican a su financiación. Como es sabido, los países miembros del Comité de la Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE son los encargados de aportar el 0.7% de su PNB en concepto de Ayuda Oficial al Desarrollo. En 2012 –según el último informe de la OCDE– el monto total de la misma ascendió a 125.600 millones de dólares, lo que constituye un 0.29% y significa una disminución del 4% respecto al 2011. Los efectos de la crisis han hecho que los gobiernos de los estados miembros del CAD hayan aplicado rápidamente un “tijeretazo” a la partida presupuestaria dedicada al desarrollo. Entre ellos podemos destacar las reducciones en España (-49.7%), Italia (-34.7%) o Bélgica (-13%); por el contrario Corea del Sur, Emiratos Árabes o Turquía la aumentaron en un 17.6%, 30.6% y 98.7% respectivamente. Esto refleja los profundos cambios en la distribución de poder en el sistema internacional, pero esta es una cuestión que debería tratarse en otro artículo.

Lo reseñable de lo anterior es el “financing gap” existente entre el acordado 0.7% y lo que se cumple, un 0.29%. Vemos, por lo tanto, que nos hace falta un 0.41% o 300.000 millones de dólares. Un estudio de la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE de 2010 declaraba que la escasez de recursos para bienes públicos de 2012 a 2017 sería del orden de 324-336.000 millones de dólares anuales (156.000 para cambio climático y 160-180.000 para la AOD). La pregunta, por lo tanto, es ¿de dónde podrían salir estos recursos?

En 2008 se celebró en Doha la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Financiación al Desarrollo que subrayó la importancia que los recursos fiscales tienen en la cuestión de la financiación y pidió a los países en desarrollo y a los del CAD que llegaran a acuerdos y consenso sobre los siguientes puntos:

  • Los recursos fiscales representan la mayor fuente de financiación al desarrollo por delante de la AOD
  • Los recursos fiscales son una fuente de financiación más predecible y sostenible que la AOD
  • Un sistema fiscal eficiente puede contribuir a reforzar la ley y la democracia
  • El aumento de las capacidades de movilización de recursos fiscales de los países en desarrollo tiene un impacto directo en sus niveles de deuda.

Llegados a este punto es donde los paraísos fiscales entran en escena.

CityPor paraíso fiscal entendemos un lugar que busca atraer negocios ofreciendo una infraestructura políticamente estable para ayudar a las personas o entidades a evadir las normas, leyes y regulaciones del resto de jurisdicciones. Tal y como comentaba, albergan unos 30 billones de dólares. La cuestión se pone más interesante cuando indagamos en el “dónde están”. El imaginario popular piensa en islas del Caribe, con playas paradisíacas, yates, sol y caipiriñas. Es aquí donde vemos que sí, están en muchos de estos lugares, pero no sólo ahí. Ámsterdam, Bruselas, Irlanda, Andorra, Luxemburgo, Chipre, Delaware –conocido en EUA como “el primer estado”- Suiza o Uruguay son grandes paraísos fiscales. Y el principal, la “madre de todas las madres”, se encuentra en la Unión Europea. Nos referimos a la City de Londres. Hablar de ella daría para escribir otro artículo más, pero basta decir que el imperio “británico” de los paraísos fiscales se basa en tres círculos concéntricos. El primero la mencionada City; el segundo las dependencias de la Corona Británica como Jersey o la Isla de Mann; y finalmente las ex colonias de ultramar como Hong Kong o Singapur.

Una lista completa de las jurisdicciones consideradas como paraísos fiscales nos plantea dos grandes incoherencias cuando hablamos de desarrollo. Primero, los países miembros del CAD son los principales paraísos fiscales del mundo; y segundo, es la propia OCDE –quien afirma que faltan recursos para el desarrollo- la encargada de controlar e impedir estas prácticas. Existe, por lo tanto, una disfunción grave cuando los estados que financian el desarrollo son los mismos que permiten que ingentes cantidades de dinero se fuguen –literalmente- de sus jurisdicciones y de países en desarrollo, donde, recordemos, de cada 10$ de ayuda que llegan sólo 1$ permanece en ellos. No hace falta decir hacia dónde fluyen los 9$ restantes.

¿Qué sucedería si existiese un control sobre estas fugas de capital y se gravasen? Si considerásemos que los 30 billones generaran un rendimiento conservador del 3%, y éste se gravase a un 30% estaríamos hablando de entre 190 y 300 mil millones de dólares anuales, prácticamente el doble de la actual AOD y cantidad suficiente para poder financiar el desarrollo en todas sus vertientes. Pero no sólo eso, estaríamos ante una medida que permitiría regular la gran vía de escape que el capital global tiene para poder eludir y evadir sus responsabilidades para con la población mundial. Pasaríamos, sin lugar a dudas, del paraíso al desarrollo.

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About Hernán Cortés Saenz

Nacido un frío diciembre de 1982 en Barcelona, hijo de padre colombiano y madre catalana, mi nombre es Hernán. Resido en un pequeño pueblo de la Costa Daurada con un encanto espectacular y a orillas del Mare Nostrum. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Autònoma de Barcelona, y estoy especializado en Relaciones Internacionales, cursando un Doctorado sobre la materia. He trabajado como Policy & Executive Officer en UBUNTU - Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil analizando temas relacionados con el sector financiero, alimentación, gobernanza mundial y desarrollo. Actualmente estoy en Nueva York (EUA) como investigador asociado con la Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia y la Friedrich-Ebert-Stiftung investigando sobre las protestas globales acontecidas como respuesta a la crisis y las medidas de austeridad.

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