Mendigos del Mar, Gueux de la Mer, Sea Beggars…


Mendigos del Mar, este es el nombre con el que algunos nobles, comerciantes y marinos de los Países Bajos se hacen llamar una vez que Margarita de Parma (hija de Carlos V y hermana de Felipe II), regente de la región desoye sus peticiones y les llama “Limosneros”. Los autóctonos de la región, no sin una pizca de humor y cinismo, se hacen llamar de la manera que pone título a este post. Estamos hablando del siglo XVI, época del conocido Guillerom de Orange que fue uno de los que llamó a la revuelta contra los católicos españoles, iniciándose así en 1568 la revuelta protestante en la región e iniciándose la Guerra de los 80 años que finalizó en 1648. Estos “Mendigos del Mar” se rebelaron y con el apoyo de Inglaterra y Francia, que les cedían sus puertos, vencieron en varias ocasiones la flota española que era conocida como la Armada Invencible.

Las semifinales del Mundial de Suráfrica dieron como resultado que la final será entre Holanda y España, o lo que siguiendo con la historia de más arriba los Mendigos del Mar contra la Armada Invencible.

Holanda se deshizo de Uruguay en un partido que no pasará precisamente a los anales de la historia y en el que en cinco minutos de desconcierto la calidad de Sjneider y Robben deshicieron la perseverancia y el rigor táctico de los charrúas, en el que una vez más destacó el temido Diego Forlán con sus acometidas por cualquier costado. Al final, y ya es la segunda vez que le pasa a Holanda en las rondas finales de este Mundial, el no rematar al contrario le supuso un infarto a más de algún hincha naranja. Si en Brasil desaprovecharon un 4 contra Julio César, en esta ocasión Robben no se sabe muy bien que intentó ante Muslera, pero el caso es que con 3-1 en el luminoso un mano a mano contra el portero, que se queda en la raya de gol, en unas semifinales de un Mundial, no se pueden perdonar. Luego Uruguay marcó el segundo y aún tuvo tiempo de empatar. Los Mendigos del Mar han construido un bloque interesante en el que mezclan talento, velocidad, dureza y principalmente una verticalidad que en espacios abiertos les hace peligrosos. Si a los Mendigos del Mar su voracidad y falta de diplomacia les creó muchos problemas, la Holanda de Van Marjwik podría pecar de cierta ortodoxia y falta de dinamismo, aunque con un filibustero com Robben y sus ortodoxas pero imparables maniobras, cualquier táctica defensiva puede sucumbir.

España lo bordó. Sin paliativos, sin peros, sin rival podríamos llegar a decir. Pero aquí entra una contradicción que los culés llevamos viviendo hace tiempo: el Barça hace los contrarios inferiores, y con España el miércoles sucedió lo mismo. Se esperaba lo mejor de la selección en las semifinales ante una selección que venía de vencer de forma holgada y clara a la Inglaterra de Capello y la Argentina de Maradona. Realmente, la Armada Invencible tal y como nos contaron que navegaba y vencía batallas se vió reflejada en el equipo español, con el Barça como filosofía central y con un entrenador que parece que tiene claro lo qué quiere y cómo lo quiere, algo que, aunque lógico, es difícil de encontrar.

El domingo a las 20.30 los Mendigos del Mar se intentarán rebelar contra la Armada Invencible, aunque esta vez sin el apoyo de Inglaterra y Francia, pero con las mismas ganas de reivindicarse y hacer saber al mundo que los privilegios no deben existir porqué si y menos por imposición de nadie, tal y como Felipe II hizo allá por el siglo XVI. De todas maneras no deja de ser un partido de fútbol, en el cual a mi como a muchos otros, nos encanta encontrar similitudes históricas y comparaciones odiosas. Gane quién gane, el vencedor es este deporte por acoger una final entre dos equipos que buscan la porteria contraria ahora sí y ahora también y con especial mención a la selección española que, el día que se dió cuenta que el mejor jugador de España y, porqué no del mundo, es un chaval de Terrassa empezó a jugar al fútbol tal y como en Can Barça sabemos y creemos que se debe jugar al fútbol. Que gane el mejor!!!

El balón está hecho de cuero, el cuero viene de la vaca, la vaca come pasto. Así que hay que hechar el balón al pasto. Alfredo Di Stéfano

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About Hernán Cortés Saenz

Nacido un frío diciembre de 1982 en Barcelona, hijo de padre colombiano y madre catalana, mi nombre es Hernán. Resido en un pequeño pueblo de la Costa Daurada con un encanto espectacular y a orillas del Mare Nostrum. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Autònoma de Barcelona, y estoy especializado en Relaciones Internacionales, cursando un Doctorado sobre la materia. He trabajado como Policy & Executive Officer en UBUNTU - Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil analizando temas relacionados con el sector financiero, alimentación, gobernanza mundial y desarrollo. Actualmente estoy en Nueva York (EUA) como investigador asociado con la Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia y la Friedrich-Ebert-Stiftung investigando sobre las protestas globales acontecidas como respuesta a la crisis y las medidas de austeridad.

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