Paradojas comerciales…


El pasado 13 de marzo mientras volvía de mis clases de francés en el Instituto Francés de Barcelona, y empezando a leer El País en las primeras páginas de internacional me encontré con un artículo sobre el encuentro entre Gordon Brown y Nicolas Sarkozy en Downing Street en el cual se hacía referencia a los problemas en la vida conyugal de la pareja Sarkozy-Bruni (gran tema de la reunión bilateral…) y la crítica abierta por los dos cancilleres al concurso por la licitación de dos contratos militares en los EUA, lo que se conocía como el “Contrato del siglo” (35.000 millones de $!!), y por el que “competían” Boeing y EADS. Finalmente, y aunque la oferta de EADS parecía estar en mejor posición, fue Boeing quién se llevó el “gato al agua”.

Sarkozy criticó abiertamente la decisión al declarar que “él también estaba decepcionado (…) no son buenos métodos para los socios comerciales de los Estados Unidos”, a su vez la Comisión Europea tildó de “lamentable” la decisión.

No es la primera vez en los últimos tiempos que se habla de la actitud comercial de los EUA como proteccionista y peligrosa para el contexto mundial. La decisión tomada por la administración Obama de primar contratos con empresas del sector del acero norteamericanas en detrimento de empresas brasileñas, chinas o rusas, ya fue abiertamente criticado no hará muchos meses atrás.

En este sentido en el pasado Foro Social Mundial en Belém Lula declaró que “Obama tomó una decisión para que los inversores utilicen acero nacional en las siderúrgicas estadounidenses. Si eso es verdad, es un error creer que el proteccionismo resolverá la crisis. El proteccionismo agravará la crisis (…) No es justo que ahora que ellos entraron en crisis se olviden el discurso del libre comercio y pasen a ser los proteccionistas que nos acusaban de ser a nosotros (…) Yo tengo una tesis. No creo que el proteccionismo vaya a resolver el problema de la crisis. Si cada país se coloca detrás de un muro y cree que no necesitará de los demás, la crisis va a empeorar. Si dejamos de comprar y de vender, ahí si, la crisis se siente”; por su parte un portavoz del ministerio de Comercio Chino declaró a la BBC en febrero que ” cada país debería ser cuidadoso en no enviar el mensaje equivocado o en no implementar medidas que podrían ser dañinas”. Las declaraciones al periódico belga De Tijd del actual comisario europeo de comercio Karel de Gucht también apuntaban a la crítica abierta a la postura norteamericana.

Lo sorprendente de todo esto y que me deja perplejo es que parece que en el contexto de crisis muchos países, que además aplican políticas abiertamente proteccionistas, pongan el grito en el cielo por la política de la administración Obama cuando desde Washington, y otros centros de poder, se han aplicado las mismas desde hace décadas, y si no que se lo pregunten a los pequeños agricultores de los países africanos, asiáticos, latinoamericanos, y siguiendo con la actualidad a los habitantes de Haití.

Se atribuye al proteccionismo una de las causas principales de la Segunda Guerra Mundial. Fue por ese motivo que uno de los objetivos fundamentales una vez acabada la contienda fuese la regulación del comercio mundial. Ésto se intentó solucionar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Empleo de la  Habana de 1947, precedida de las negociaciones de Londres y Ginebra, en la cuál se quería crear la Organización Internacional del Comercio. Esta organización tendría (a grandes rasgos) que ser la garante del librecomercio mundial, pero en base a unos “sostenes” para estabilizar el precio de las materias primas, focalizar en el pleno empleo, estabilizar las balanzas de pagos y un trato más favorable a los países más empobrecidos.

Como bien se sabe esta Carta nunca se implementó, principalmente por la negación del Senado a su aprobación, y lo único que tiró hacia delante fue el capítulo IV de la Carta, lo que se concería como el GATT, y que a finales del siglo XX fue parte integrante de la OMC.

La actitud proteccionista de los estados desarrollados, del Norte, del Centro del Centro, ha estado plenamente denunciada por los países en desarrollo y dependientes, principalmente de la exportación de productos agrícolas. Las políticas de “doble rasero” (discurso librecambista para el exterior y políticas proteccionistas para el interior) han hundido gran parte de las sociedades de estos países en la miseria, no pudiendo competir con los precios de los productos subvencionados provinentes del Norte y que inundan los mercados. El caso del aglodón, y la influencia del lobby algodonero en la política estadiunidense es uno de los más famosos por sus implicaciones en países como Malí o Burkina-Faso.

Es por todo esto, y por las ya insistentes reclamaciones de los países del Sur para la apertura de los mercados de los países desarrollados a sus productos, que me sorprendió de sobremanera las abiertas declaraciones de Sarkozy y Brown. Quizás no deje de ser una paradoja que hablen de “luchar contra el proteccionismo” (veanse también las dos últimas declaraciones del G20 en Washington y Pittsburgh) y a su vez protejan otros sectores contribuyendo día tras día a unos desequilibrios comerciales, económicos y sociales, que crean un espejismo en sus propios países y desmontan los tejidos productivos y de subsistencia en los países más pobres.

No es que este tipo de declaraciones contribuyan a un clima de calma y de recuperación, pero sí que ponen en evidencia la necesidad de un tipo de gobierno mundial, de una regulación real y efectiva al servicio de las personas, y más teniendo en cuenta que la OMC, luchando por su supervivencia con la Ronda de Doha (llamada la del desarrollo), está totalmente paralizada y buscando su “sitio” en el nuevo orden mundial que está empezando a andar. Un nuevo paradigma, que entierre definitivamente el nacido del Consenso de Washington de tipo neoliberal, es necesario. Hace tiempo que el mundo llama a su definición y aplicación, pero los mismos que a veces llaman a su creación en muchas ocasiones no dejan que éste aparezca.

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About Hernán Cortés Saenz

Nacido un frío diciembre de 1982 en Barcelona, hijo de padre colombiano y madre catalana, mi nombre es Hernán. Resido en un pequeño pueblo de la Costa Daurada con un encanto espectacular y a orillas del Mare Nostrum. Soy licenciado en Ciencias Políticas por la Universitat Autònoma de Barcelona, y estoy especializado en Relaciones Internacionales, cursando un Doctorado sobre la materia. He trabajado como Policy & Executive Officer en UBUNTU - Foro Mundial de Redes de la Sociedad Civil analizando temas relacionados con el sector financiero, alimentación, gobernanza mundial y desarrollo. Actualmente estoy en Nueva York (EUA) como investigador asociado con la Initiative for Policy Dialogue de la Universidad de Columbia y la Friedrich-Ebert-Stiftung investigando sobre las protestas globales acontecidas como respuesta a la crisis y las medidas de austeridad.

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